Amor que duele no es amor.

El amor no duele, de hecho pensar que se está amando o siendo amada y sentirse mal es contradictorio al significado mismo del amor. El amor es un acto de libertad y como tal no debe encarcelar la razón, los sentimientos, los sueños de cada mujer.

Las mujeres que aceptan como un síntoma de amor los celos, la posesión de parte de su pareja, el control, se equivocan, eso no es amor.

Sin embargo esa idea tan reforzada en la sociedad femenina de amar hasta perder su individualidad y en los casos extremos la vida misma no es más que el resultado de una sociedad machista o misógina.


En una sociedad donde las mujeres tienen poca valía desde el momento de su nacimiento, hasta la negación de muchos de sus derechos humanos durante su desarrollo las hace crecer discriminadas, relegadas, de muy poca valía y de nulo reconocimiento a sus capacidades intelectuales, sociales, físicas, laborales, etc. Una sociedad que no protege su integridad personal en el hogar y en las calles, que permite la impunidad más cruda y vulgar aunque se halla descubierto a los ojos de la humanidad, no le ayuda a sentirse valiosa de ninguna forma.

En una sociedad así la imagen que tiene la mujer de sí misma es muy pobre, los retos de cada mujer en casi todos lados del mundo es muy compleja e incompresible para la población masculina. En un mundo así es casi un favor que a una mujer se le permita existir.


Para los hombres el mundo está hecho muy a su modo, muy para ellos. Saber que desde que nacen es una fortuna, que en el núcleo familiar son la cabeza por el simple hecho de ser “hombres”. En el campo laboral, saber que tiene derecho a aspirar al puesto que les interese es algo cotidiano, no se tienen que convencer a si mismos de que puede conquistar esos espacios.

Es por ello que las mujeres se pelean a muerte entre sí por tener un hombre. Es por ello que permiten a su hombre que las “trate” y no importa si lo hacen mal, porque están siendo consideradas por primera vez.


Pero queridas blogueras ¡basta! no es así. Tu vales mucho y mereces respeto.

No porque suceda en muchos lugares y lo permitan muchas mujeres, está bien. No porque sean siglos de vivir así, está bien.


Por el simple hecho de haber nacido ya somos afortunadas, ya somos valiosas, ya tenemos derechos y tenemos el mayor regalo que podríamos tener los seres humanos: el libre albedrío, es decir el derecho a elegir la vida que deseamos llevar, y no importa si es mejor o peor que la de tu madre, tu abuela, tu mejor amiga etc. lo que importa es que vivas tu vida y aprendas de cada error y sigas creciendo.

Que no te engañen cuando te digan que tu no vas a cambiar el mundo, porque las revoluciones más importantes que ha tenido la humanidad las ha iniciado una sola persona, después se han sumado más y más personas, hasta que se logran cambios importantes que marcan a la humanidad.


Un hombre que se precie de amar a su mujer es el que agradece por el solo hecho de verte respirar, por que le pareces sorprendente cada día, porque te considera especial para él y te distingue a cada día con su trato, sus actitudes, su generosidad, porque te respeta, no te juzga, no critica, no te tiene a prueba de nada, no te amenaza con irse o quedarse, porque respeta a las demás mujeres porque conoce a la mejor. Porque el día que lo que los une se desvanezca, te dejará libre para que seas feliz, porque te ama.


Tu sabrás que amas cuando elijas a un hombre por el solo hecho de que él existe, porque te gusta estar cerca de él, porque lo admiras de alguna manera, porque te sientes libre, amada feliz, sonriente, contenta, porque cuando estás con él eres una mujer libre de decidir, de hacer, de amar porque te sientes segura en su compañía, porque estas creciendo en diversos aspectos de tu vida. Porque todo ello te anima a ser cariñosa, amante, generosa con él. Porque te sientes acompañada en tus sueños, con tus vicios y virtudes.


Si te sientes sola, menos que él, estancada, pequeña, triste, deprimida, muerta en vida, te está doliendo el alma.


Si te amas, amas y eres amada no te duele el alma solo te duele la vida por momentos, como toda mortal que transita en ella.


Si nos solidarizamos y no permitimos viejas prácticas machista y misóginas ayudaremos a los hombres a que cambien como lo requiere la revolución feminista y los beneficiados seremos los seres humanos con mujeres y hombre felices relacionándose sanamente.


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