La Depresión esa vieja gorda y entrometida...




Si ayudo a una sola persona a tener esperanza, no habré vivido en vano.
Martin Luther King

Así es como me imagino a la depresión, como una vieja gorda, antipática, odiosa, desagradable y muy metiche.
Y así es como empieza, de pronto una vieja empieza a decirte al oído una cantidad de críticas no solicitadas, en tono de rumor, tal y como lo hace una entrometida.
Después esos rumores que nos dice al oído, se vuelven ideas más elaboradas en las que nos devuelve una imagen de nosotros mismos de poca valía, y lentamente hace que nos veamos así como es ella, sin que tenga nada que ver con quienes realmente somos. Alguna vez un doctor dijo –mata la monstruo cuando está chiquito– y efectivamente eso es lo mejor que podemos hacer.
Es mejor dejar pasar de largo los pensamientos negativos en general y más aún aquellos que “hablan” mal de nosotros, es mejor llenarnos de amor, y por lo mismo ser amorosos con los demás para que se nos devuelva una imagen grata de nuestra persona.
No hay que permitir que esa vieja gorda llamada depresión nos ponga ninguna expectativa fuera de la realidad o de lo que realmente queremos ser, o de la forma en que se deben hacer las cosas, es mejor ignorarla para que se vaya de nuestras vidas.
Es mucho mejor declararnos humanos, es decir, máquinas de aprender, equivocarnos y reirnos de aquello que nos pasa, aprender lo que debamos aprender y seguir adelante. Digamos que el humor o la risa son veneno para la depresión. Para no llegar en la noche a dormir apachurrados y arrinconados por una vieja gorda y desagradable que no nos dejará ni descansar, mejor alimentemos de humor nuestras vidas para que vivamos tranquilos y felices.
Queridos blogeros todos tenemos momentos difíciles así que vamos a reírnos de nuestra humanidad y tomemos en serio la salud de nuestro buen humor.

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